Esta mañana me he despertado desnuda bajo el edredón. Sentía tu cuerpo enhebrado al mío, tu vientre adaptado a mi espalda, tú y yo como piezas de un puzzle. No he abierto los ojos, ni me he movido por que estaba realmente a gusto. Notaba tu respiración en mi cuello, tus manos que se habían deslizado, descansaban entre mi cintura y mi pecho. Esta noche han pasado milenios... primigenios, primitivos, puros... Entre sueños y el duermevela cuando he abierto los ojos, he notado frío justo en los huecos donde suponía tu cuerpo. Fuiste un sueño.
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